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Once upon a time there was a girl named Rapunzel. Rapunzel lived in a tall tower in the forest. The tower had no ladder, no stairs and definitely no elevator. There was no way to get up or down.

Why did Rapunzel live in a tower? Well, it all started with a witch...

Había una vez una chica llamada Rapunzel. Vivía en una alta torre en el bosque. La torre no tenía escaleras, ni escalones, y definitivamente tampoco tenía ascensor. No había forma de subir o bajar.

¿Por qué Rapunzel vivía en una torre? Bueno, todo comenzó con una bruja...

Como sabes, las brujas pueden ser muy celosas. Odian especialmente a las personas que roban hierbas de sus jardines. Pero desafortunadamente la madre de Rapunzel no sabía esto sobre las brujas.

Muchos años atrás, cuando estaba embarazada de Rapunzel, se escabulló sobre la cerca y robó un poco de perejil de la casa vecina, donde vivía la bruja.

La bruja la vio robando perejil, y le dio a la madre de Rapunzel dos opciones.

Opción uno: le echaría una maldición a su hija por nacer. La niña siempre sería desafortunada. Se encontraría con las personas equivocadas, diría cosas equivocadas, y usaría la ropa equivocada. Nunca viviría feliz para siempre.

Opción dos: en su décimo cumpleaños, la niña tendría que ir a vivir con la bruja y ser su aprendiz. La bruja prometió que, eventualmente, la niña podría vivir feliz para siempre.

La madre de Rapunzel estaba desconsolada. Eligió la opción dos. Y la tarde del décimo cumpleaños de Rapunzel, llegó la bruja y se llevó a la niña a la alta torre en el interior del bosque.

Después de eso, todos los días eran iguales para Rapunzel. Limpiaba su habitación en lo alto de la torre. Trenzaba su largo, largo cabello.

Todos los días, a la hora del almuerzo, la bruja iba a la torre. Se paraba debajo de la ventana y gritaba: “¡RAPUNZEL! ¡RAPUNZEL! ¡DEJA CAER TU TRENZA!”.

Rapunzel lanzaba su cabello por la ventana. La bruja trepaba por el pelo de Rapunzel como si fuera una soga y entraba por la ventana.

La bruja le enseñó a Rapunzel cómo preparar medicinas con hierbas. Y Rapunzel quería mucho a la bruja. Era su única amiga.

Una noche, Rapunzel estaba leyendo un libro al lado de la ventana cuando oyó a alguien abajo:
“¡RAPUNZEL! ¡RAPUNZEL! ¡DEJA CAER TU TRENZA!”

“Qué extraño”, pensó. “La bruja nunca viene tan tarde”.
Lanzó su cabello por la ventana, y la persona trepó, trepó y trepó.

Pero cuando esta persona llegó a lo alto de la torre, Rapunzel vio que no era la bruja. ¡Era un hombre!

Rápidamente, Rapunzel tomó su libro y golpeó al hombre en la cabeza. “¡Sal de aquí! ¡Fuera! ¡No eres la bruja!”
El hombre extraño cayó al piso. “¡Auch! ¡Auch! ¡Deja de lastimarme!” rogó.

“¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Por qué has subido por mi trenza?” preguntó Rapunzel.
“¡Soy Juan! ¡Mi nombre es Juan!”, lloriqueó. “¡Vine aquí para salvarte!”.

Como puedes imaginar, Rapunzel no estaba muy impresionada.
“Dime, Juan”, gruñó Rapunzel. “¿Parece que estoy en peligro? ¿Que necesito ayuda?”

Juan suspiró. “Discúlpame. Pensé que ésta era mi oportunidad de ser un héroe”.
“¿A qué te refieres?” preguntó Rapunzel

“Mi oportunidad de ser un héroe”, dijo Juan. “Todos los hombres necesitan ser héroes al menos una vez en sus vidas. Es la única forma de vivir felices para siempre”.

Rapunzel dejó su libro.
“No necesito un héroe”, dijo amablemente. “Vete. Sé un héroe en otro lado. Es tarde. Quiero ir a acostarme”.
Rapunzel lanzó su trenza por la ventana.

“Bueno, ¿puedo volver y hablar contigo mañana?”, preguntó Juan. “Pareces simpática. Te traje una soga. Es mejor que usar tu cabello para subir y bajar de la torre”.

“Está bien, está bien”, dijo Rapunzel. “Adiós, Juan”. Y Juan salió por la ventana y bajó por la trenza de Rapunzel.

Al día siguiente, Rapunzel limpió su habitación y trenzó su cabello.
La bruja llegó para el almuerzo. Llevó un sándwich para Rapunzel y le mostró cómo preparar una medicina para curar dolores de cabeza.

Pero cuando la bruja se estaba yendo, encontró la soga de Juan en el suelo.
“¿De quién es esta soga? ¿De dónde la has sacado? ¿Quieres escaparte?”

Rapunzel intentó explicarle, pero la bruja estaba demasiado disgustada.
“Te quiero como a una hija. ¿De verdad me odias tanto que quieres irte?”
“Un hombre—” comenzó a decir Rapunzel.

“¿Un hombre?” gritó la bruja. “¡Está bien! ¡Ve con él! ¡Ve!”. Las lágrimas caían por el rostro de la bruja. “Vete y vive feliz para siempre con este…¡hombre!”.

La bruja lanzó un poco de polvo mágico en el piso, y Rapunzel se quedó dormida inmediatamente.

Cuando despertó, ya no estaba en la torre. Estaba tumbada debajo de un árbol en el bosque. Tenía el pelo corto.
Rapunzel era una chica muy sensata. Lloró por diez minutos, y luego se levantó y decidió buscar la torre.

Mientras tanto, Juan regresó a la torre como había prometido.
“¡Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu trenza!”, gritó desde abajo de la ventana. Y la trenza cayó frente a él.

Como seguramente sabes, Rapunzel no era quien estaba en la torre. Era la bruja.
Cuando Juan llegó a lo alto, la bruja jaló de él hacia el interior de la habitación.

“¡Así que TÚ eres el hombre que quiere quitarme a mi Rapunzel!”, dijo. “Ya veo. Pues bien. Váyanse juntos y vivan felices para siempre”.

La bruja sopló un puñado de polvo mágico en su rostro, y Juan se quedó ciego.

Después de caminar toda la noche, Rapunzel encontró el camino a casa. ¡Pero la torre ya no estaba! Solo quedaba un círculo quemado sobre el terreno.
“¡Ay, no!” gritó Rapunzel. Luego cayó al suelo y empezó a llorar.

Pero a continuación escuchó una voz que venía detrás de unos árboles.
“¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Puedes ayudarme? No puedo ver. No puedo ver nada”.

Era Juan. Cuando Rapunzel vio los ojos ciegos de Juan, supo qué hacer.
“Quédate aquí”, le ordenó.

Rapunzel corrió por el bosque para buscar unas hierbas. Las trituró y preparó la medicina. Luego la puso en los ojos de Juan.
Y después volvió a llorar.

“Por favor, no llores” dijo Juan suavemente. “¿Por qué lloras?”.
“Ya no tengo casa. Mi única amiga ha desaparecido. Tú estás ciego - ¡esto es un lío!”

“Todo estará bien”, dijo Juan. Él sonrió. “Confía en mí — soy un héroe”.

Por tres días, Rapunzel y Juan acamparon en el bosque. Ella preparó la medicina para los ojos de Juan. Él le contó sobre las veces que había intentado ser un héroe.

Intentó pelear contra un gigante, pero el gigante era tan amable que lo invitó a tomar el té.

Intentó matar un dragón. Pero el dragón tuvo dragones bebés en su nido. Juan no pudo hacerlo.

Rescató un gato de un árbol. Pero el gato volvió a subirse inmediatamente.
“¡Es muy difícil ser un héroe!” se quejó.

Cuando Rapunzel tenía ganas de llorar, Juan le contaba chistes hasta que ella reía. Cuando no podía dormir, él escuchaba todas sus preocupaciones.

El cuarto día, cuando Rapunzel se despertó, Juan ya estaba levantado. La miraba con sus ojos azules y brillantes. ¡Podía ver!
“Gracias, mi hermosa amiga”, dijo. “Me has curado los ojos”.

Juan y Rapunzel caminaron hasta el pueblo de Juan. A Rapunzel le gustó el lugar. Juan la ayudó a construir una nueva torre, y esta vez la torre tuvo escaleras. Rapunzel dedicó sus días a preparar medicinas para las personas enfermas del pueblo.

¿Y Juan? ¿Se convirtió en héroe alguna vez? ¡Sí, claro! Hay muchos tipos de héroe. Pero los mejores y los más valientes son los que ayudan a sus amigos en tiempos difíciles. Y Juan ayudó a su amiga Rapunzel.

Al final, Juan y Rapunzel vivieron felices para siempre, justo como lo había prometido la bruja.


As you know, witches can be very jealous. They particularly hate when people steal (that people are stealing) herbs from their vegetable gardens.

But unfortunately Rapunzel's mother did not know that about witches. Many years ago when she was pregnant with Rapunzel, she sneaked into the yard of her neighbour the witch, and stole a little parsley.

The witch saw her steal the parsley. She gave Rapunzel's mother two choices:

Retold by Aletta with co-conspirator Miranda. Illustrated and animated by Aletta. Voiced by Ana (Costa Rica/USA). Translated by Luciana and Maria. Music by Luke.